El Museo José Luis Cuevas presenta Divas de la canción, una exposición de la artista mexicana Dalia Monroy integrada por 32 obras inspiradas en catorce grandes intérpretes del siglo XX. La propuesta reúne pintura, música, danza y reflexión sobre las historias de mujeres que enfrentaron discriminación, pérdida, resistencia y exclusión. ¿Cómo transforma Monroy las voces y trayectorias de estas artistas en una experiencia visual y sonora?
Una exposición inspirada en catorce grandes voces
Divas de la canción fue presentada el 21 de agosto de 2026 en el Museo José Luis Cuevas, en la Ciudad de México. La muestra fue concebida a partir del encuentro entre música y pintura y reúne intérpretes de Estados Unidos, Sudáfrica, Cabo Verde, Cuba y Francia.
El universo de la exposición está conformado por:
- Billie Holiday
- Nina Simone
- Ella Fitzgerald
- Miriam Makeba
- Édith Piaf
- Aretha Franklin
- Sarah Vaughan
- Cesária Évora
- Ma Rainey
- Omara Portuondo
- Etta James
- Dinah Washington
- Big Mama Thornton
- Bessie Smith
Estas artistas transitaron por géneros como el jazz, el blues, el soul, la morna caboverdiana, la canción francesa y diversas expresiones de la música cubana.
Pintar después de escuchar
Dalia Monroy pinta después de escuchar. En su proceso creativo, la música y las historias de cada intérprete funcionan como detonantes: el ritmo puede convertirse en trazo, la intensidad de una voz en color y la emoción en movimiento.
La artista denomina Musicorum Pictura a esta búsqueda y al diálogo que establece entre sonido e imagen. En sus obras, el ritmo, el color, la composición y el movimiento funcionan como puntos de encuentro entre ambos lenguajes.
La exposición permite que el público participe de esa relación. Mediante códigos QR, los visitantes pueden escuchar las voces que inspiraron las piezas mientras contemplan las pinturas. De esta manera, la experiencia propone una relación simultánea entre escucha y mirada.
Más allá del lienzo
La propuesta no termina en las pinturas. Durante la inauguración, el body painting, la danza y el movimiento llevaron el color al cuerpo y ampliaron el diálogo entre música, pintura y espacio.
Monroy también integra las letras de críticos de arte y escritores como:
- José Manuel Springer
- Laurence Le Bouehellec
- Rafael Pérez y Pérez
- José Luis Zárate
- Máximo Caminero
- Beatriz Meyer
Estos elementos complementan las obras y amplían la forma de acercarse a las intérpretes, sus contextos y el impacto de sus trayectorias.
Arte frente a la discriminación
La exposición se acerca a las historias de mujeres que, en distintos contextos y momentos, enfrentaron racismo, segregación, discriminación y otras formas de exclusión. A pesar de ello, construyeron trayectorias que dejaron una huella en la cultura musical del siglo XX.
“Es importante que nuevas generaciones descubran quién fue Billie Holiday, Etta James, Aretha Franklin o Ma Rainey; que conozcan de dónde vienen muchas de las influencias que siguen presentes en la música actual y comprendan el enorme legado artístico y social que dejaron estas artistas”, afirma Dalia Monroy.
Así, Divas de la canción no sólo presenta referentes musicales: también invita a reconocer las experiencias y luchas que acompañaron sus carreras, además de la influencia que continúan ejerciendo en la música actual.
¿Dónde y hasta cuándo puede visitarse?
Divas de la canción forma parte de un proyecto itinerante que comenzó su recorrido en el Museo de Arte Contemporáneo Querétaro.
La exposición permanecerá abierta en el Museo José Luis Cuevas hasta el 25 de septiembre de 2026. Posteriormente continuará en:
- El Museo Internacional del Barroco, en Puebla.
- El Museo Casa Grande de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Una experiencia para escuchar, mirar y reflexionar
Visitar Divas de la canción ofrece la posibilidad de acercarse a 32 obras, escuchar las voces que las inspiraron y conocer las historias de catorce intérpretes fundamentales del siglo XX. La combinación de pintura, códigos QR, música, body painting y danza propone una experiencia que vincula los sentidos con la memoria cultural.
Asistir también permite reflexionar sobre el legado artístico y social de mujeres que enfrentaron distintas formas de exclusión y transformaron esas experiencias en expresiones musicales perdurables. Al recorrer la exposición, queda una pregunta abierta: ¿qué nuevas conexiones pueden descubrirse entre una voz, un color y la historia de quien los inspira?

