En México, más de 32 millones de personas tienen 50 años o más. En este contexto, el envejecimiento saludable es necesario conservar una capacidad funcional, la independencia y la posibilidad de realizar las actividades que aportan bienestar (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2026; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2020). Se debe vivir más tiempo con calidad de vida.
Uno de los padecimientos que puede afectar estos objetivos es el herpes zóster. Su riesgo aumenta a partir de los 50 años y puede ser mayor en personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, enfermedades pulmonares o condiciones de inmunosupresión (Del Giudice et al., 2018; Marra et al., 2020; Huang et al., 2022). La enfermedad puede causar dolor intenso y persistente, incluso después de que desaparece la erupción, debido a la neuralgia posherpética (Harpaz et al., 2008; Johnson & Rice, 2014).
Entrevista con Dra. Ana Paula Mas Martínez, Enlace Médico-Científico Senior de Vacunas en GSK México
La entrevista explica cómo influye el envejecimiento del sistema inmunológico en la reactivación del virus varicela-zóster, qué beneficios ofrece la vacunación, quiénes podrían tener un riesgo mayor y cuáles son las recomendaciones internacionales para su administración. También aborda mitos frecuentes, el papel de las enfermedades crónicas, la participación de familiares y cuidadores, y la situación del acceso a esta vacuna en México.
La prevención del herpes zóster forma parte de un cuidado integral que incluye el seguimiento médico, el control de enfermedades crónicas y la actualización de las vacunas recomendadas para la edad adulta. Lee la entrevista completa para conocer las respuestas de la especialista y comprender cómo estas medidas pueden contribuir a proteger la calidad de vida y la autonomía en la vejez.
¿Cuáles son los beneficios específicos de la vacunación contra el herpes zóster en adultos mayores?
La vacunación contra el herpes zóster representa una herramienta de prevención particularmente relevante para los adultos mayores, ya que el riesgo de desarrollar la enfermedad y sus complicaciones aumenta con la edad, así como adultos con comorbilidades que se relacionan con incremento del riesgo como diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica, condiciones de inmunosupresión, entre otras. La vacunación ayuda a reducir significativamente la probabilidad de presentar herpes zóster y, especialmente, de desarrollar complicaciones como la neuralgia posherpética, una afección dolorosa que puede persistir durante meses o incluso años después de haber desaparecido la erupción cutánea.
La evidencia clínica ha mostrado niveles de eficacia superiores al 90% en la prevención de herpes zóster en adultos mayores, con una protección que se mantiene elevada a largo plazo. Datos recientes demuestran protección sostenida durante más de una década después de la vacunación.
Más allá de prevenir una infección, la vacunación contribuye a preservar la calidad de vida, la independencia funcional y la participación social de las personas mayores, aspectos fundamentales en el contexto del envejecimiento saludable.
¿Qué papel juega el sistema inmunológico en el desarrollo del herpes zóster y cómo se relaciona con el envejecimiento?
El herpes zóster ocurre cuando el virus varicela-zóster, responsable de la varicela, se reactiva después de permanecer latente durante años en los ganglios nerviosos. En condiciones normales, el sistema inmunológico mantiene al virus bajo control; sin embargo, cuando la respuesta inmunológica disminuye, el virus puede reactivarse.
Este fenómeno está estrechamente relacionado con la inmunosenescencia, es decir, el deterioro gradual y natural del sistema inmunológico asociado al envejecimiento. Conforme aumentan los años, disminuye la capacidad del organismo para responder frente a infecciones y controlar virus latentes, lo que explica por qué el herpes zóster es más frecuente después de los 50 años y continúa aumentando en edades avanzadas.
Por ello, la vacunación cobra especial relevancia en la población adulta mayor, ayudando a reforzar la respuesta inmune frente al riesgo de reactivación viral.
¿Cómo se mide la efectividad de la vacuna y en qué momentos se recomienda administrarla?
La eficacia de la vacuna se conoce gracias a los estudios pivotales que agruparon más de 30,ooo personas de todos los continentes, incluyendo en América a México mientras que la efectividad de una vacuna se evalúa mediante evidencia en vida real que analiza su capacidad para prevenir casos de herpes zóster y sus complicaciones en poblaciones vacunadas en comparación con personas no vacunadas.
Actualmente, las recomendaciones internacionales establecen la vacunación rutinaria para adultos de 50 años y más, independientemente de si recuerdan haber tenido varicela. También se recomienda para personas con riesgo incrementado (comorbilidades cardio reno metabólicas, tumores malignos, neoplasias hematológicas, trasplantes, personas que viven con VIH y en general personas inmunocomprometidas) a partir de los 18 años debido a su mayor riesgo. La pauta consiste en dos dosis la primera administrada el día cero y la segunda con un intervalo de 2 a 6 meses.
¿Qué mitos comunes existen sobre el herpes zóster y su vacunación que deberíamos desmitificar?
Mito 1: “Si tuve varicela ya no necesito preocuparme por herpes zóster”.
En realidad, haber tenido varicela es precisamente el requisito para que el virus permanezca latente y pueda reactivarse años después como herpes zóster.
Mito 2: “Solo las personas muy mayores padecen herpes zóster”.
Aunque el riesgo aumenta con la edad, también puede presentarse en personas con enfermedades crónicas o inmunocomprometidas.
Mito 3: “Si ya tuve herpes zóster, no volverá a ocurrirme”.
La recurrencia es posible, por lo que haber padecido la enfermedad anteriormente no elimina el riesgo futuro.
Mito 4: “El herpes zóster es solo un problema de la piel”.
Además de la erupción cutánea, puede provocar dolor neuropático intenso y complicaciones que afectan la calidad de vida durante largos periodos
¿Cuáles son las recomendaciones para el cuidado de la salud que pueden complementar la vacunación contra el herpes zóster?
La vacunación es la principal estrategia para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones, pero forma parte de un enfoque integral de envejecimiento saludable. A partir de los 50 años, y especialmente en adultos mayores, es importante mantener un adecuado control de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y enfermedad renal, ya que estas condiciones pueden afectar la respuesta inmunológica.
También se recomienda una alimentación equilibrada, actividad física regular, sueño adecuado, manejo del estrés y apego a los tratamientos médicos indicados. Estas medidas contribuyen a preservar la función del sistema inmune, que naturalmente disminuye con la edad debido al proceso conocido como inmunosenescencia.
Además, es importante que las personas mayores mantengan actualizado su esquema de vacunación, incluyendo vacunas recomendadas para la edad adulta, como influenza y neumococo.
¿Cuál es el costo de la vacuna contra el herpes zóster y existe apoyo de la salud pública para su acceso en población vulnerable y/o poblaciones alejadas de las ciudades?
Actualmente, la vacuna recombinante contra herpes zóster disponible en México se encuentra principalmente en el sector privado, desconozco el costo al público pero puede ser consultado en centros de vacunación, consultorios vacunadores o farmacias de cadena que la tengan disponible. En este momento, la vacunación contra herpes zóster no forma parte del Programa de Vacunación Universal para adultos mayores en México
¿Qué relación existe entre las enfermedades crónicas y el aumento del riesgo de padecer herpes zóster en la población mayor?
Existe una relación bien documentada entre diversas enfermedades crónicas y un mayor riesgo de desarrollar herpes zóster. Esto ocurre porque muchas de estas condiciones alteran la capacidad del sistema inmunológico para mantener controlado al virus varicela-zóster, que permanece latente en el organismo después de haber padecido varicela.
Se ha observado un incremento del riesgo en personas con diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica, enfermedades pulmonares y algunas enfermedades autoinmunes. Asimismo, determinados tratamientos inmunosupresores pueden favorecer la reactivación viral.
En México, donde la carga de enfermedades crónicas en adultos mayores es elevada, este aspecto cobra especial relevancia. El envejecimiento y las comorbilidades pueden actuar de forma conjunta, incrementando tanto la probabilidad de presentar herpes zóster como el riesgo de complicaciones como la neuralgia posherpética, que puede generar dolor persistente durante meses o incluso años
¿Cómo pueden los familiares y cuidadores apoyar a una persona mayor en la toma de decisiones sobre la vacunación?
Los familiares y cuidadores tienen un papel fundamental como facilitadores de información y acompañamiento. Lo más importante es fomentar conversaciones abiertas con profesionales de la salud para resolver dudas sobre beneficios, riesgos y expectativas de la vacunación.
También pueden ayudar a revisar la Cartilla Nacional de Salud, acompañar a las consultas médicas, recordar esquemas de vacunación pendientes y apoyar la programación de citas.
Es importante que la decisión final se tome respetando la autonomía de la persona mayor, proporcionándole información basada en evidencia científica y evitando la desinformación. Cuando la familia participa activamente en la prevención, es más probable que las personas mayores adopten medidas que favorezcan un envejecimiento saludable.
¿Hay diferencias en el impacto del herpes zóster en hombres y mujeres que debamos considerar?
Diversos estudios epidemiológicos han encontrado que las mujeres presentan una incidencia de herpes zóster ligeramente mayor que los hombres, especialmente en edades avanzadas. Aunque las causas no se comprenden por completo.
Sin embargo, el impacto clínico puede ser significativo en ambos sexos. Lo más relevante desde una perspectiva de salud pública es reconocer que el riesgo aumenta considerablemente con la edad y con la presencia de enfermedades crónicas, independientemente del sexo Por ello, las estrategias de prevención deben centrarse en identificar oportunamente a las personas en mayor riesgo y promover una cultura de vacunación a lo largo de la vida.
¿Qué testimonios de pacientes que han padecido herpes zóster podrían ilustrar la importancia de la vacunación y generar empatía?
Por razones de confidencialidad, es preferible utilizar ejemplos representativos basados en experiencias comúnmente reportadas por pacientes:
“Pensé que era solamente una roncha o una alergia, pero el dolor era tan intenso que no podía dormir ni usar ropa que tocara la piel. Lo más difícil fue que el dolor continuó incluso después de que desaparecieron las lesiones.”
Otro ejemplo frecuente es el de personas que experimentan limitaciones en sus actividades cotidianas:
“Tuve que suspender mis actividades durante varias semanas. Lo que más me sorprendió fue que el dolor siguió mucho tiempo después de que la erupción había sanado.”
Y quizás uno de los mensajes más poderosos para la prevención:
“Si hubiera sabido que existía una vacuna para reducir el riesgo de esta enfermedad y sus complicaciones, habría hablado antes con mi médico.”
Referencias
- Del Giudice, G., Goronzy, J. J., Grubeck-Loebenstein, B., Lambert, P. H., Mrkvan, T., Stoddard, J. J., et al. (2018). Fighting against a protean enemy: Immunosenescence, vaccines, and healthy aging. npj Aging Mechanisms of Disease, 4, 1. https://doi.org/10.1038/s41514-017-0020-0
- Harpaz, R., Ortega-Sanchez, I. R., & Seward, J. F. (2008). Prevention of herpes zoster: Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR Recommendations and Reports, 57(RR-5), 1–30.
- Huang, C. T., Lee, C. Y., Sung, H. Y., Liu, S. J., Liang, P. C., & Tsai, M. C. (2022). Association between diabetes mellitus and the risk of herpes zoster: A systematic review and meta-analysis. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 107(2), 586–597. https://doi.org/10.1210/clinem/dgab675
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026). Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024: Reporte de resultados 10/26. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/enasem/ENASEM_24_RR.pdf
- Johnson, R. W., & Rice, A. S. C. (2014). Postherpetic neuralgia. The New England Journal of Medicine, 371(16), 1526–1533. https://doi.org/10.1056/NEJMcp1403062
- Marra, F., Parhar, K., Huang, B., & Vadlamudi, N. (2020). Risk factors for herpes zoster infection: A meta-analysis. Open Forum Infectious Diseases, 7(1), ofaa005. https://doi.org/10.1093/ofid/ofaa005
- Organización Mundial de la Salud. (2020). Década del envejecimiento saludable 2021-2030. https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing

