
¿Puede un abrazo sostener una experiencia escénica completa?
Asistir a Odio que los abrazos no duren más de cuatro horas es, ante todo, un acto de vulnerabilidad compartida. En una época de conexiones efímeras y pantallas frías, la compañía Teatro Ciego MX nos obliga a cerrar los ojos para abrir el resto de los sentidos. Esta obra es una investigación profunda sobre el amor, la pérdida y la fragilidad del cuerpo, donde la accesibilidad no es un accesorio, es el corazón mismo de la belleza. No es una obra sobre la discapacidad y nos deja una pregunta: ¿Qué sucede cuando el teatro deja de ser solo algo que se mira y se convierte en algo que se escucha, se toca y se comparte?

