
En 2026: ¿conviene dejar que una IA decida cuánto vale una molestia para una persona?
Un estudio evaluó cómo seis modelos de lenguaje respondieron a decisiones simuladas en las que debían actuar como asistentes de un usuario. El objetivo fue medir su “precio de la incomodidad”: el umbral de compensación económica con el que cada modelo aceptaba que una persona asumiera una molestia determinada.
